Porque influir en una persona es darle la propia alma. Esa persona deja de pensar sus propias ideas y de arder con sus pasiones. Sus virtudes dejan de ser reales. Sus pecados, si es que los pecados existen,
son prestados. Se convierte en eco de la música de otro, en un actor que interpreta un papel que no se ha
escrito para él. La finalidad de la vida es el propio desarrollo. Alcanzar la plenitud de la manera más
perfecta posible, para eso estamos aquí. En la actualidad las personas se tienen miedo. Han olvidado el
mayor de todos los deberes, lo que cada uno se debe a sí mismo. Son caritativos, por supuesto. Dan de
comer al hambriento y visten al desnudo. Pero sus almas pasan hambre y ellos mismos están desnudos.
El retrato de Dorian Gray
El retrato de Dorian Gray
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